Quemaduras químicas

Las quemaduras químicas se clasifican según las características del agente causante y según el mecanismo de la lesión tisular. La diferencia de las quemaduras térmicas, el daño tisular no cesa hasta que los tejidos o el tratamiento médico neutralizan el producto, por tanto, la estimación del
grado de profundidad de la quemadura es difícil y varía en función del tiempo pasado desde la exposición al producto.

QUEMADURAS QUÍMICAS

La mayoría de las quemaduras químicas son poco extensas pero profundas. La intensidad de una quemadura química va a depender de:
  • Concentración del agente químico.
  • Cantidad de producto que provoca la quemadura.
  • Tiempo de exposición o contacto con la piel.
  •  Penetración tisular.
  • Mecanismo de acción o toxicidad del agente químico.
Los principales tipos de agentes químicos son:
 
Ácidos: son substancias donantes de protones, liberan ións de hidrogeno y pueden disminuir el pH desde 7 hasta 0. Ácidos con un pH menor de 2 causan necrosis por coagulación al contacto con la piel. Las quemaduras por ácidos son más frecuentes y menos graves que las quemaduras por bases.
Bases: son sustancias aceptoras de protones, pueden variar el pH desde 7 hasta 14. Aquellas con pH superior a 11,5 producen daño grave al causar necrosis por licuefacción
Soluciones orgánicas: actúan disolviendo la membrana lipídica de las células y alterando la estructura proteica celular.
Soluciones inorgánicas: dañan la piel por contacto directo y formación de sales. También producen exotermia, lo que contribuye al daño tisular.
 
Los principales mecanismos de acción de las sustancias químicas son:
Oxidación: se produce la desnaturalización proteica mediante la inserción en la molécula proteica de iones oxígeno, sulfuro o substancias halogenadas (ácido crómico, lejías, permanganato).
Reducción: la reducción de los enlaces amino conduce a la desnaturalización proteica (derivados mercurialess, ácidos clorhídrico y nítrico).
Corrosión: causan la desnaturalización proteica directa y masiva (cementos, hidróxido de sodio).
Venenos celulares o protoplásmicos: producen formación de ésteres a partir de los ácidos grasos de las membranas celulares, o bien interfiren en los mecanismos de homeostasis celular (ácidos oxálico y fluorhídrico).
Deshidratantes: sustancias que extraen agua de los tejidos afectados (ácido sulfúrico).
Vesicantes o formadores de flictenas (cantárides, mostazas nitrogenadas, etc.).
 
El manejo inicial de una quemadura química es exactamente igual que lo de cualquier traumatismo térmico con las siguientes consideraciones especiales:
  • Irrigación abundante con agua o suero fisiológico (nunca inmersión) en el lugar del accidente y debe repetirse al llegar al centro hospitalario. El período de irrigación ha de ser de por lo menos 30 minutos. La irrigación copiosa con agua demostró reducir la gravedad de quemadura y disminuir la estancia hospitalaria.
  •  Debe prestarse especial atención a la identificación del agente causal de la quemadura y al tiempo de exposición, para poder dirigir el tratamiento de modo preciso.
  •  Evitar el uso de agentes neutralizantes, en la mayoría de las ocasiones los agentes neutralizantes son difíciles de conseguir y no demostraron ser superiores a la irrigación continua con agua o suero fisiológico fuera de contados casos. Además, el uso de neutralizantes puede agravar la lesión al producirse reacciones químicas generadoras de calor con algunos agentes químicos (litio, sodio, magnesio y potasio).
  •  Evitar la hipotermia debida a la irrigación continua con agua o suero fisiológico. Se debe intentar evitar esta complicación manteniendo la temperatura del lugar del accidente entre 28 y 31 ºC a ser posible, y la temperatura de irrigación el más cerca posible a la temperatura del cuerpo.
  •  La alteración del pH es la mayor complicación sistémica, por lo que la realización de gases arteriales y análisis de electrólitos debe ser realizada de modo periódico hasta asegurar la estabilidad metabólica.
  •  VALORACION POR OFTALMOLOGÍA en caso de quemaduras oculares. Se recomienda comenzar la irrigación con agua lo antes posible y durante un tiempo prolongado (30-60 minutos), puesto que una cantidad mínima de sustancia química puede producir un daño significativo.
  •  Si se sospecha afectación del tracto respiratorio se debe tratar como una lesión por inhalación: proteger la vía aérea, oxixenoterapia y, si es preciso, intubación orotraqueal y ventilación mecánica con presión positiva al final de la expiración.
  •  Los principios del tratamiento de la herida-quemadura producida por agentes químicos son los mismos que en cualquier lesión térmica. Se deben realizar curas con antimicrobianos tópicos (sulfadiazina argéntica), desbridamentos iniciales y cobertura cutánea en tejidos no viables.
La exposición al ácido fluorhídrico genera un calor intenso y un importante daño tisular. Si afecta a más del 5% de la SCQ o a más del 1% de SCQ si su concentración es superior al 50%, requiere ingreso hospitalario para monitorización electrocardiográfica y de niveles séricos de calcio, ya que pueden aparecer arritmias e hipocalcemia. Su tratamiento incluye el lavado/irrigación abundante con agua seguido por la aplicación de gel de gliconato de calcio o inyección subcutánea de gliconato de calcio al 10% (0,5 ml / cm2) con el objetivo aliviar el dolor. Si no responde al tratamiento médico, se debe realizar la escisión quirúrgica inmediata de la lesión en una unidad de quemados.
Exposición a sosa cáustica (hidróxido de sodio), muy común en producto de limpieza. Es frecuente a quemadura química por ingestión oral de sosa en el contexto de intentos de suicidio.
En ambientes caseros las quemaduras suelen ser de pequeño tamaño, pero en ambientes industriales pueden ser quemaduras extensas. La sosa cáustica tiene capacidad de penetrar profundamente la piel y los tejidos produciendo destrucción tisular que se perpetúa en el tiempo después de la exposición inicial. Pueden ocurrir efectos sistémicos por la absorción del químico. La afectación ocular es particularmente grave debido a la rápida penetración corneal (puede causar cicatrices, opacificación corneana y perforación)
Captura por quem quim.PNG
Quemadura por sosa cáustica
 
El tratamiento consiste en irrigación continua con agua o suero fisiológico (por lo menos durante 2 horas con períodos de descanso de 4 horas). La irrigación con agua puede no eliminar el producto químico de las capas más profundas de la quemadura, en estos casos, y si el estado del paciente lo permite, se debe realizar una escisión tangencial de la quemadura profunda y cobertura con injerto de piel o apósitos temporales. En caso de ingestión se debe suministrar a la persona un vaso de leche o agua (siempre que la persona no presente convulsiones, vía aérea difícil o disminución del estado de conciencia) y NO provocar el vomito.